miércoles, 15 de marzo de 2017

Abierto toda la noche, David Trueba


Sinopsis

El debut novelístico del guionista de películas como “Los peores años de nuestra vida” y “Two Much” es la crónica de la educación sentimental de una familia numerosa, cuyos miembros oscilan entre la excentricidad y el disparate. De unos abuelos incompatibles e incombustibles a un hermano menor víctima de una misteriosa enfermedad mental, pasando por una pareja de testigos de Jehová, los entrañables personajes de este divertido y a ratos esperpéntico libro se refugian en la familia, y es que el hogar, en palabras de Ambroise Sierce, «es el único local abierto toda la noche»”.

Opinión Personal

Últimamente parece que las librerías estén repletas de reediciones de libros que ya tienen su solera adquirida como los buenos vinos, y éste no es una excepción, ya que su primera edición data nada más y nada menos que del 1995, y a partir de entonces no ha dejado de reeditarse, creo que por algo será. Aunque yo hasta este momento no había tenido la oportunidad o la ocasión de leerlo, algo que como veis ya ha quedado subsanado.

No es de extrañar que leyendo este libro más bien parezca que estés visualizando una película, ya que su autor no es ni más ni menos que David Trueba, conocido guionista y director de nuestro marco actual cinematográfico. Así mismo, su estilo literario recuerda muchísimo a los excéntricos enredos de algunas películas o series españolas donde el foco de acción se centra en las aventuras y desventuras de una familia o una comunidad, y a ciertos guiones de las películas de Woody Allen, donde lo inverosímil acaba convirtiéndose en lo verosímil de la historia.

Con lo anteriormente dicho no quiero decir que no sea una trama original y atrayente, porque la verdad es que sin que ningún misterio tenga atrapado al lector en su lectura, si que ésta es difícil de dejar porque te mantiene enganchado a las actuaciones de esta excéntrica y disfuncional familia y la forma en que el autor va a ir capeando sus disparatadas situaciones.

Escrita de una forma divertida, a momentos con cierta acidez e ironía, con unos personajes excelentemente descritos y sin centrarse apenas en el escenario, pero si mucho en las situaciones y sus actores. Aunque, si un pero tengo que poner a esta novela, es su final, y no por inesperado, que sí que es verdad que me ha sorprendido, sino porque a mí no ha acabado de convencerme, demasiado peliculero para mi gusto y que además encuentro que desentona un poco con todo lo anterior, aunque también es cierto que al final del todo intenta arreglarlo.

La familia Belitre está compuesta por un matrimonio con seis hijos, cada uno de ellos con sus diferentes mochilas emocionales y de comportamiento, a los que hay que añadir una abuela que en su juventud fue rompedora de las normas sociales y que hace años decidió meterse en la cama alegando que lo hacía por propia voluntad antes de que llegara el momento de tener que hacerlo por obligación; un abuelo que se pasa la vida escribiendo poesía, imponiendo sus opiniones a bastonazos y que dice mantener discusiones amigables de tú a tú con Dios y al que le guarda siempre una silla junto a él para mantener sus conversaciones intimas; la cuidadora de la abuela, una joven guapa y alegre, que siempre se enamora de hombres enfermos y que se cree con el deber de hacer felices a las personas con las que se relaciona, de la que indiscutiblemente casi todos los hombres de la familia Belitre van a acabar enamorándose de ella, incluyendo al abuelo octogenario; una pareja de ingleses, testigos de Jehová, que llegan para adoctrinar a la familia y que acabarán adoctrinados por el abuelo y descubriendo su auténtica inclinación sexual; una especie de psiquiatra–psicólogo, con unas ideas un tanto excéntricas y novedosas, que comparte la vida familiar de los Belitre, instalado en una tienda de camping en su jardín e intentando resolver los graves problemas psicológicos de Basilio, el segundo de los hijos, pero que acabará por extender sus consultas a otros miembros de la familia, como es el caso del pequeño Matías de doce años, que padece un raro trastorno de personalidad, el síndrome de Latimer, que le hace creerse el cabeza de familia y adoptar el rol de éste; y Mayka, la hermana del doctor, una joven amable y cariñosa, prostituida y maltratada por su propia pareja de la que no se puede desenganchar emocionalmente a pesar del maltrato reiterado.

Un cuadro surrealista muy bien dibujado donde las situaciones imposibles van en aumento a medida que la historia va avanzando, provocando la hilaridad y más que una sonrisa del lector, y alguna que otra lágrima también, todo hay que decirlo.

Una novela que os recomiendo, a mí al menos me ha hecho pasar unos momentos divertidos y muy entretenidos.       








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