Present, passat i futur es conjuguen entre glicines i
esbarzers d’un jardí abandonat. La Laura camina pels camins de la infantesa i
pensa què fer d’ara endavant. Ha d’esbrinar si l’herència que li ha deixat la
seva àvia és quelcom més que un tros de terra, mentre recorda els anys en què
un desgraciat accident li va permetre renovar la relació d’elles dues, i buscar
un equilibri entre la seva existència ambiciosa i trepidant i els valors
assossegats, tradicionals de l’àvia. Però no està segura d’haver-ho aconseguit.
Si decideix tornar a Nova York, on hi té una vida professional lliure de
càrregues familiars, no tindrà mai una parella i uns fills com en el fons havia
somiat, i si s’instal•la a Barcelona perdrà la independència que tant li ha
costat conquerir. Tan sols és lliure per triar... i viure la conseqüència.
Presente, pasado y futuro se conjugan entres glicinias y
zarzas de un jardín abandonado. Laura camina por los caminos de la infancia y
piensa en qué hacer de ese momento en adelante. Ha de descubrir si la herencia
que le ha dejado su abuela es algo más que un trozo de tierra, mientras
recuerda los años en que un desgraciado accidente le permitió renovar la
relación de ambas, y buscar un equilibrio entre su existencia ambiciosa y trepidante y los
valores tranquilos, tradicionales de la abuela. Pero no está segura de haberlo
conseguido. Si decide volver a Nueva York, donde tiene una vida profesional
libre de cargas familiares, no tendrá nunca una pareja y unos hijos como en el
fondo había soñado, y si se instala en Barcelona perderá la independencia que tanto
le ha costado conseguir. Tan solo es libre de elegir… y vivir la consecuencia.
Opinión Personal
Acabo de leer el último libro de Mariona Masferrer que tenía
pendiente y del que he disfrutado su lectura de principio a final. Una historia
preciosa que nos habla de que siempre es posible recomponer los puentes
derruidos que nos llevan de vuelta hacia nosotros mismos y hacia los demás.
Laura, la protagonista de esta historia vivirá el episodio
más dramático de su vida del que saldrá convertida en una persona nueva. Tras
sufrir un accidente y quedar prácticamente rota en todos los sentidos, física y
emocionalmente, tendrá que recomponer de nuevo su cuerpo y su vida. Pero en
este proceso de reconstrucción no estará sola, su abuela con la que había
perdido el contacto desde hacía ya muchos años porque eran incapaces de
tolerarse la una a la otra, será la que acudirá a su lado atravesando medio
mundo, y juntas irán reconstruyendo de nuevo el puente que unirá sus vidas.
Ambas mujeres, pertenecientes a dos épocas y formas de ser muy
diferentes, encontrarán la forma de ayudarse mutuamente para encontrarse a
mitad del camino y poder aceptarse, viviendo por primera vez las situaciones
desde la mirada de la otra.
El ritmo de escritura de este libro es muy fluido y dinámico,
no hay nada que sea superfluo. El vocabulario muy rico, sin caer en la
necesidad de tener un diccionario al lado, pero sin el deje coloquial que tenía
en “Cartas a destemps” (Cartas a destiempo).
Un libro para no pasar por alto y tenerlo presente en
próximas lecturas.

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