lunes, 6 de marzo de 2017

29 ¿Y si pudieras volver a ser joven? Adena Halpern

Sinopsis

Cierra los ojos, pide un deseo y sopla muy fuerte. ¡Bienvenida de nuevo a los 29! Ellie Jerome es una mujer de 75 años que siente que tiene más en común con su nieta Lucy, de 25, que con su hija Barbara, de 55. Ellie ha hecho todo lo que ha podido por mantenerse joven y lo último que quiere es celebrar un cumpleaños más. Pero cuando se ve enfrente de una enorme tarta llena de velas Ellie desea, sobre todas las cosas, volver a tener 29 años por un día. ¿Quién hubiera imaginado que un deseo como ese podría hacerse realidad? A lo largo de ese inacabable día, Ellie podrá gozar de su juventud, de su belleza y de lo que la modernidad ofrece. Y, sobre todo, responderá a la pregunta que la atormenta desde hace años y se dará cuenta de lo que realmente desea en la vida. Fresca, divertida, con mucho humor, deliciosa, 29 es una aventura encantadora sobre la familia, el amor y las verdaderas lecciones de juventud.


Opinión Personal

En principio escogí está novela dentro de la selección de cada mes para el club de lectura como un “desengrasante”, ya que los temas del resto de libros eran muy profundos y algunos de ellos con cargas muy emotivas, y acercándose las fiestas navideñas me pareció que algo desenfadado y divertido, aunque no tuviera mucha sustancia, podría ser una buena propuesta alternativa de lectura. Pues bien, para mi sorpresa, me he encontrado con una novela que aunque tiene los componentes por los que la seleccioné, he de verme en la tesitura de eliminar lo de “poca sustancia” y hacer observar que tiene mucho que decir.
La historia, que bien podría servir para escribir el guión cinematográfico de una comedia romántica, nos trae la sempiterna pregunta que nos hacemos muchos de nosotros llegados a cierta de edad que es: “¿y si pudiera volver a ser joven, qué cosas haría diferentes?

Pues bien la protagonista de esta novela, que tiene una relación mucho más cercana y amistosa con su nieta de 25 que con su hija de 55, en su 75 cumpleaños, al apagar las velas del pastel, solo tiene un deseo, por un día tener 29 años y poderlo pasar con su nieta y vivirlo como ella, y este deseo le será concedido, tendrá 24 horas para hacer todo aquello que le gustaría hacer y que nunca hizo.

A partir de aquí se van a desarrollar las escenas más extrañas y divertidas, porque como decirle a tu mejor amiga, que es de tu misma edad, que eres la misma persona que esa joven y guapa que tiene delante, que para más inri sois vecina de escalera y os veis cada día, o a tu hija, la eterna metomentodo que trata a su madre como si la madre fuera ella y que ha de dirigir la vida de todos, o al resto de personas que te conocen que de hoy para mañana te has quitado de encima 46 años.

Ellie, nuestra protagonista, a lo largo de todo el relato nos irá haciendo confidencias de lo que ha sido su vida, de las cosas que dejó por hacer y de las que se arrepiente de haber hecho, de lo mal que lleva eso de envejecer y de todos los remedios milagrosos que ha probado para dejar de hacerlo o como mínimo parecer más joven, de que si fue un acierto casarse con el que el hombre con el que compartió toda su vida, del que no se sintió nunca enamorada, o por el contrario debería haber apostado más por el amor y no tanto por la seguridad. Ellie también tendrá que enfrentarse al misterio de lo que le ha pasado y el para qué le ha pasado, porque solo así ese regalo de 24 horas  tendrá sentido.

Pero la novela también pone sobre el tapete las relaciones humanas, esas que se dan entre las verdaderas amigas (una frase que me ha encantado es: “No son los amigos que se suben contigo a la limusina, es el que vuelve a casa contigo en el autobús”), o las relaciones que se dan entre madres e hijas, esas relaciones que aunque sean totalmente de adultos no acaban de romper nunca el cordón umbilical que les une, cuando las hijas necesitan siempre el reconocimiento por parte de la madre, aunque se hayan traspapelado los roles, o el de la madre que siempre verá a su hija como una niña y no parará de juzgar y criticar, sin ponerse nunca ninguna de las dos en el lugar de la otra.

El libro también aborda el tema tan peliagudo del paso del tiempo, de las diferentes formas de envejecer. Porque se puede envejecer dignamente aceptando que los años van pasando y que el cuerpo va cambiando, o por el contrario, cuando el envejecer se convierte en una dura y encarnizada lucha contra el tiempo, donde solo se vive del pasado, obviando el presente y temiendo al futuro. Pero un libro que también nos habla de las segundas oportunidades, esas que se pueden dar sin importar los años que se tengan, porque siempre es posible introducir cambios en nuestras vidas… si nos lo proponemos.

Una novela fresca y divertida, con diálogos muy chispeantes, muy fácil de leer, pero que sin embargo te hace reflexionar, ideal para desconectar de lecturas más profundas o de situaciones que nos tienen saturado el pensamiento.         





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